5/09/2006

Buenos muchachos


Benjamín y yo viajaremos a un lugar muy lejano. Iremos a un país extranjero donde, como en todos, su historia es mentira. Allá meditaré únicamente en el trabajo que he de realizar; al fin y al cabo, ya no pretendo recordar a nadie. En cambio, Benjamín en todo momento piensa en su esposa gestante. Dice que le gustaría observar a los niños por nacer; en especial al suyo, quien no define su sexo todavía; sólo se alimenta, duerme y sabe amar.

Hemos de partir y somos buenos muchachos.